martes, diciembre 12, 2006

A mi hija muerta

Hola mi amor. Ya no estás dentro de mi. Desde hace once largos días. Ya no estás en mi, ni estás. No estarás para ver, para sentir, para notar, para llorar, para gozar... para vivir. Sí seguirás conmigo cada día. Creía que podría escribir más, pero no. Ya tengo que cortar para que estas lágrimas me abandonen ya. Estarás porque para mi has sido. Demasiado poco tiempo, pero estuviste. Te quiero amorcito mio..... siempre.

martes, noviembre 28, 2006

Dicen que ya eres guapa

"¡Qué guapa eres Elia, cariño!" La frase es de Mario, que se acerca cada noche hasta la altura de la barriga en la que sospecha que está creciendo la niña para hablarle despacito, en voz baja y con tono meloso. No se le olvida ningún día decirle alguna cosa. Y ya ha decidido que, como seguro que oye su voz, es mejor decirle cosas agradables. Por eso le susurra que es guapa, aunque inmediatamente se levanta hasta mi oido para decirme en voz casi inaudible: "En realidad ahora está feísima, tan pequeña, con esa grasa alrededor del cuerpo y esa piel tan fina. Pero a ella no se lo vamos a decir, es mejor que crea que está guapa". Clases de psicología a los ocho años. Te quiero hijo mio, eres una auténtica delicia... y tan tierno. No pierdas nunca ese lujo de sentimientos.

lunes, noviembre 27, 2006

Más presente que Zapatero

Rodriguez Zapatero estaba a punto de intervenir en la presentación de la campaña sobre la concienciación acerca de los malos tratos contra las mujeres que el Consejo de Europa había convocado hoy en el Senado. Todos esperábamos escuchar las palabras del presidente del Gobierno... y de pronto, todo dejó de escucharse. El silencio me invadió, pero solo a mi. De todo el hemiciclo, creo que fui la única que se perdió los saludos de bienvenida. Y fue porque Elia se dejó notar dentro de mi por primera vez. Tenía tantas ganas de notarte. Esta noche incluso había soñado con eso. Y era porque hoy ya sentiría en mi barriga que no estoy sola, que estamos dos. Han sido nuestros segundos. Y, más con instinto que con premeditación, he estado un rato acariciando el sitio en el que he intuido que estaban tus pies moviéndose. Poco a poco he dejado de notarte. Parecía como si el pie se fuese deslizando por la barriga para seguir investigando por otro lugar... y así ha reaparecido el discurso del presidente. Zapatero... hoy mi hija te robó la atención.

miércoles, noviembre 22, 2006

Existes para otros

Elia no existe ya solo para si misma ni en si misma. Ya existe para tanta gente que me resulta una auténtica sorpresa. Primero fue ella en silencio... luego se convirtió en una realidad para su padre y para mi, se amplió en la familia cercana, se extendió para los amigos más íntimos. Ya está siendo evidente para casi todo el que me mira y, además, Mario ya habla de Elia con su gente. Habla de ella con sus amigos. Y eso me ha llenado hoy de emoción. Me lo ha dicho esta mañana la madre de una compañera de colegio de Mario. El le había explicado que tiene una hermana en la barriga de mamá. Que sea una realidad para ti, hijo mio, y que lo expreses, es la mejor noticia del día.

lunes, noviembre 20, 2006

El sexo en el embarazo

Durante los tres primeros meses de embarazo el deseo sexual prácticamente desapareció. Imaginé que era la propia biología la que hace que el sexo quede en un plano indefinido y lejano para permitir que el cuerpo se ocupe de ese gran trabajo que tiene por delante: convertir el òvulo fecundado en un feto. Lo consulté con amigos médicos en una divertida comida en la que ellos hablaban de sexo a los cincuenta sin parar de reir... mientras yo miraba la comida diciéndoles que les percibía en esos momentos como auténticos marcianos. Pero Elena, médico de planificación familiar, me tranquilizó: "En el segundo trimestre tu deseo debe volver a la normalidad, volverás a sentir interés por la sexualidad". Enseguida se lo conté a Antonio, que puso cara de felicidad... Ya en el segundo trimestre todo ha cambiado, aunque no se ha situado en el mismo punto en el que estaba. Nada es igual que antes, el sexo tampoco. Y eso no es ni bueno ni malo, no lo considero mejor o peor, sino diferente. Ahora las sensaciones son más precisas, más intensas. El placer es más punzante, más vivo y más cálido. El deseo no se ha situado en las cotas anteriores al embarazo, está por debajo, pero a cambio ofrece más matices y un placer lleno de estímulos. Percibo más todo lo que le pasa a mi cuerpo. Está más despierto, es como si tuviese más sensores y con más indicadores. Es un sexo rico y disfrutado con la alegría de saberlo recuperado.

viernes, noviembre 17, 2006

Sin antojos

Sigo sin tener ni un solo antojo. ¡Qué lata! Tiene su punto desear comer un plato de langostinos, unas ostras frescas con una pizca de limón o las típicas fresas con nata. Pues nada. Y mira que, a veces, lo he intentado. Entro en una gran superficie y dejo que los productos me entren por los ojos para ver si mis antojos se ponen al día... pero que va, que han desaparecido. A ver, alguna delicia de esas que no se toman habitualmente podría calar en el interior y hacerme desearla hasta el punto de darme el capricho de un antojo. Nada, que no y que no. Y eso que no estoy desganada, ni mucho menos. Un compañero de trabajo me sugería que se me antojase alguna joya, una perla, si no me había dado especialmente por la comida. Tampoco... Solo me estoy permitiendo algunas licencias, como dejarme caer en el sofá después de terminar de comer y dejar pasar el tiempo hasta que "alguien" recoge la mesa. ¿Qué podría hacer para tener aunque sea un antojillo???

jueves, noviembre 16, 2006

¿Me estaré haciendo invisible?

Para mi que cada día tengo una barriga más grande. Para mi que está realmente enorme. Vamos... que menos mal que sé que sólo está ocupada por mi pequeña y juguetona Elia, porque si no pensaría que tengo al menos a siete más abriéndose camino dentro de mi. Estoy ya con un tamaño considerable. Creo que mi niña se está haciendo un chalecito con piscina y jardín de juegos ahí dentro... porque tiene espacio. En serio. Pero vamos, que todo esto no deben ser más que imaginaciones mías, porque me subo al metro y me vuelvo invisible. Al menos para los que están sentados. Miran hacia el suelo o dirigen displicentes sus ojos hacia otro rincón, todo para no ver la barriga y así puede evitar cederme el sitio. ¡Ala, para vosotros! Yo me enfrasco en mi periódico y os obvio más que vosotros a mi. Ya sé, ya sé... quizás penseis que este verano comí demasiados helados y que no he bajado aún esos kilillos de más que se pillan de forma inevitable, pero esta vez no es así.... que es mi peque! ayyyy que despistadillos andan algunos... será el sopor que da aburrirse sentado y mecido por el traqueteo del metro. ¡chiquitines! No, si todavía os cantaré una nana... felices sueños.